Contratos Ramón y Cajal: Solicitud y Evaluación

La convocatoria Ramón y Cajal se publica anualmente en el Boletín Oficial del Estado y en la web de la Agencia Estatal de Investigación. Típicamente se abre a finales o comienzos de año (por ejemplo, la convocatoria 2024 abrió en diciembre 2024 y cerró en enero 2025). El proceso de solicitud es competitivo y consta de varias etapas:

Requisitos de elegibilidad: Pueden presentarse doctores de cualquier nacionalidad, siempre que acrediten una trayectoria investigadora destacada y que hayan obtenido el título de doctor en un rango de fechas específico. Este rango suele cubrir desde aproximadamente 8 a 12 años anteriores a la convocatoria, asegurando que se trata de investigadores con experiencia posdoctoral significativa pero no excesivamente alejados del doctorado. Por ejemplo, en la convocatoria 2024 se exigía haber obtenido el doctorado entre el 1 de enero de 2014 y el 31 de diciembre de 2022 (para el turno general). Existen ciertas flexibilidades para casos especiales: las personas con discapacidad disponen de un margen mayor (únos años más atrás), y en convocatorias recientes ha habido turnos específicos con reserva de plazas, como uno para jóvenes doctores (de 0 a 3 años de experiencia posdoctoral, introducido excepcionalmente en 2021) o plazas reservadas para ciertos organismos (p. ej. el turno RyC-INIA-CCAA para centros agrarios regionales). Asimismo, no haber disfrutado previamente de un contrato similar (no ser ya beneficiario de Juan de la Cierva o Ramón y Cajal en ediciones anteriores) es condición para poder optar.

Documentación y evaluación: El candidato debe preparar una solicitud completa en línea que incluye, entre otros elementos:

  • Un CV normalizado extenso, con sus méritos científicos (publicaciones, proyectos, estancias, docencia, etc.).
  • Una memoria de la trayectoria investigadora y una memoria de la línea de investigación propuesta para los próximos años, documentos clave donde el aspirante expone sus logros más destacados y el proyecto que desarrollaría si obtiene el contrato.
  • Cartas o certificados de apoyo de la institución anfitriona seleccionada, indicando que ésta lo acogerá y proporcionará los medios para su investigación en caso de ser financiado.

La evaluación corre a cargo de comités de expertos internacionales distribuidos por grandes áreas científico-técnicas. Es un proceso riguroso, basado en méritos objetivos bajo concurrencia competitiva. De hecho, la propia convocatoria especifica los criterios de evaluación y la puntuación máxima de cada apartado del CV. En convocatorias recientes, se han valorado cuatro bloques principales: las aportaciones científicas (producción e impacto de publicaciones, patentes, etc., hasta ~50 puntos), la proyección internacional (movilidad, estancias y colaboraciones internacionales, hasta ~25 puntos), otros méritos (docencia, divulgación, premios, haber obtenido ayudas previas como Juan de la Cierva, ~5 puntos) y la capacidad de liderazgo e independencia (dirección de proyectos, supervisión de estudiantes, originalidad de la línea propia, hasta ~20 puntos).

Criterios de valoración: Dentro de cada apartado, los evaluadores examinan la calidad más que la cantidad. Por ejemplo, en el apartado de aportaciones científicas no se trata solo de contar publicaciones, sino de su relevancia: la mayoría de candidatos seleccionados cuentan con varios artículos en revistas de alto impacto en su campo. Asimismo, haber logrado resultados transferibles (patentes, desarrollos tecnológicos) suma puntos, especialmente en áreas experimentales, mientras que la ausencia de aportes en transferencia puede penalizar ligeramente. Un consejo importante es resaltar en la memoria de méritos aquellas contribuciones clave, ya que los evaluadores no siempre leerán el CV completo, pero sí prestan mucha atención a la narración de la trayectoria y logros que el candidato plasme en esos documentos. De hecho, la convocatoria misma indica que se dará especial relevancia a las aportaciones destacadas que el candidato señale en su memoria.

En cuanto a la actividad internacional, no basta con haber pasado años en el extranjero: se valora la calidad de esa experiencia. Haber obtenido becas o contratos internacionales prestigiosos como una Marie Skłodowska-Curie (MSCA) de la UE o una Fulbright, por ejemplo, es un mérito muy apreciado. Del mismo modo, participar en proyectos de investigación europeos o internacionales puntúa positivamente, especialmente si el candidato ha actuado con cierta independencia (idealmente Investigador Principal en algún caso, aunque no es lo común antes de un contrato RyC). La colaboración en consorcios internacionales, publicaciones en coautoría con grupos de otros países, ponencias en congresos internacionales, etc., también refuerzan este apartado.

El bloque de otros méritos aporta menos puntos, pero puede marcar diferencias entre candidatos muy igualados. Aquí se incluyen la docencia impartida, las actividades de divulgación científica, premios o reconocimientos, e incluso la experiencia en gestión. Muchos evaluadores valoran especialmente la capacidad de divulgación y el compromiso con la ciencia abierta al público. También contar con una ayuda postdoctoral previa (por ejemplo, haber sido Juan de la Cierva) suma en este apartado, aunque las estadísticas han mostrado que no todos los Ramón y Cajal fueron antes JdC exitosos.

Por último, el apartado de capacidad de liderazgo suele ser decisivo y a la vez delicado de evaluar. Se analizan indicios de independencia científica: por ejemplo, haber obtenido financiación competitiva propia (aunque sea en convocatorias nacionales menores), haber dirigido tesis doctorales o supervisado estudiantes, coordinar colaboraciones, etc.. Si un candidato aún no ha tenido oportunidad de dirigir proyectos importantes, los comités también valoran cómo ha delineado su línea de investigación independiente. Por ello, es fundamental expresar claramente en la memoria qué partes del trabajo realizado son idea y iniciativa propia del investigador, destacando aquellos logros que consiguió de forma autónoma o liderando equipos. En resumen, se busca un perfil de líder emergente: alguien con aportes excelentes, proyección internacional, y que demuestre potencial para dirigir su propio grupo en el futuro próximo.

Tras la evaluación, cada área genera un ranking de candidatos. Se publican listas de seleccionados y reservas por área temática. La adjudicación final de los contratos puede tardar varios meses desde el cierre de la convocatoria, dado el volumen de solicitudes y el cuidadoso proceso de revisión por pares. Los investigadores seleccionados (los “cajales”) firman entonces su contrato con la institución anfitriona y pueden incorporarse a su puesto, generalmente en el mismo año de la resolución. A partir de ahí, comienzan su andadura de cinco años con evaluaciones de seguimiento anuales y la importante evaluación intermedia mencionada.

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Por José Ignacio López Sánchez

Investigador y divulgador científico: Enseño y Asesoro, con ciencia. Más información: 🆔 ORCID: 0000-0003-0297-7379 📚 Google Scholar: Perfil y publicaciones 🤝 Envía tus consultas Puedes contactar conmigo

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