El panorama de América Latina en cuanto a contratos predoctorales es algo diferente a lo que podemos encontrar en Europa, ya que en muchos países aún predominan las becas de doctorado más que los contratos laborales formales. Aun así, los gobiernos y organismos de ciencia de la región han desarrollado importantes programas de financiamiento doctoral, y es útil conocerlos:
- Argentina: El principal actor es el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), que cada año otorga un gran número de Becas Internas Doctorales. En la convocatoria 2025, por ejemplo, CONICET anunció 1000 becas doctorales nuevas, además de 300 becas de finalización de doctorado (para los últimos 2 años de tesis). Las becas doctorales de CONICET tienen una duración de 60 meses (5 años), cubriendo prácticamente toda la realización de la tesis. La asignación monetaria es una beca mensual cuyo monto se ajusta periódicamente (en 2023 rondaba los ARS 140.000-150.000, equivalentes a unos 400 USD mensuales, aunque con alta inflación y ajustes sucesivos). Si bien se denominan “becas”, en la práctica funcionan de modo similar a un contrato de dedicación exclusiva a la investigación (el becario no puede tener otro empleo). Además de CONICET, algunas universidades nacionales argentinas cuentan con becas propias o cofinanciadas (por ej., las universidades junto con agencias provinciales). También existen becas de otros organismos según áreas prioritarias definidas por el gobierno – el 70% de las becas se orientan a temas estratégicos nacionales, y 30% a temas abiertos, según las bases 2025.
- México: Tradicionalmente, el CONACYT (rebautizado recientemente bajo la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación, SECIHTI) financia la mayor parte de los posgrados. Las Becas Nacionales de Posgrado de CONACYT cubren doctorados (3 a 4 años) en programas avalados dentro del Sistema Nacional de Posgrados. Estas becas se segmentan por grandes áreas: Físico-Matemáticas y Ciencias de la Tierra; Biología y Química; Ingenierías y Tecnología; Ciencias de la Salud; Humanidades y Cs. Sociales, etc., con convocatorias específicas para cada una. El monto de la beca doctoral está referenciado a la Unidad de Medida y Actualización (UMA); para 2025 equivale a 6 UMA, es decir \$20.636,76 pesos mexicanos mensuales (aprox. 1.100 USD). Este apoyo se otorga por hasta 48 meses generalmente, con evaluaciones anuales de desempeño académico. Además de las becas nacionales, CONACYT/SECIHTI tiene becas mixtas para estancias en el extranjero y becas al extranjero completas para quienes realizan el doctorado fuera de México (por concurso separado). Por otro lado, instituciones como la UNAM y otras grandes universidades complementan estas becas con apoyos internos o la exención de colegiaturas. En los últimos años también ha habido iniciativas como Cátedras CONACYT que contratan doctores jóvenes, pero para etapa postdoctoral más que predoctoral.
- Brasil: Opera principalmente con bolsas de doutorado otorgadas por las agencias federales CNPq (Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico) y CAPES (vinculada al Ministerio de Educación). Las becas de doctorado federales duran 4 años y hasta 2022 tenían un valor mensual de R\$ 2.200 (unos 400 USD). En 2023 se anunció un aumento: actualmente la bolsa de doutorado está en R\$ 3.100 mensuales (~600 USD). Cabe señalar que Brasil ha pasado por recortes presupuestarios que limitaron mucho el número de becas concedidas (en 2021, por ejemplo, solo se financiaron el 13% de las solicitudes aprobadas por comités científicos debido a falta de fondos). No obstante, Brasil mantiene un gran número de becarios: el CNPq y CAPES conjuntamente financiaban en torno a 80.000 becarios de postgrado en todas las modalidades, aunque con tensiones financieras. Cada estado de Brasil puede también tener fundaciones de amparo (FAP) que ofrecen becas adicionales (p.ej. FAPESP en São Paulo otorga becas algo mejor pagadas localmente). Las becas brasileñas son incompatibles con empleo formal (el becario no puede tener contrato de trabajo en simultáneo, salvo casos especiales como becas part-time para docentes). Como en otros países, se consideran “becarios” sin vínculo laboral, pero con dedicación exclusiva a la investigación.
- Chile: A través de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID, antes CONICYT), se otorgan Becas de Doctorado Nacional que cubren hasta 4 años de estudio doctoral en el país (y posibilidad de un quinto año excepcional). Incluyen manutención mensual (aprox CLP 1.1 millón, unos 1.200 USD), además de fondos para cuota académica y un monto anual para gastos de investigación. ANID también tiene becas de doctorado para extranjeros en Chile, y programas de Becas Chile para doctorados en el extranjero (aunque estos últimos han sufrido reducciones). Las universidades chilenas a veces complementan las becas nacionales con ayudas de sus escuelas doctorales.
- Colombia, Perú y otros países: Colombia cuenta con iniciativas de formación doctoral a través de Minciencias (antes Colciencias), que en convocatorias recientes financió a decenas de nuevos doctorandos con la figura de crédito-beca (el financiamiento se condona si se gradúan y retornan al país, etc.). En Perú, el Concytec implementó un programa de becas para posgrado (Beca Presidente) y cofinancia plazas doctorales en el extranjero, aunque a escala limitada. En Uruguay, la ANII ofrece becas nacionales de doctorado (por 4 años, con montos modestos en USD). En países de Centroamérica, la financiación doctoral local es escasa, por lo que muchos investigadores optan a becas como las del ICETEX colombiano, Fundación Carolina, OEA o convenios bilaterales para realizar el doctorado fuera y luego reintegrarse.
En general, en Latinoamérica predomina el modelo de beca (estipendio) por encima del contrato laboral. Esto implica que los doctorandos muchas veces no tienen seguridad social completa ni cotizaciones durante sus estudios, lo que es un punto de mejora reconocida. Sin embargo, las becas nacionales han sido cruciales para incrementar el número de doctores en la región. Programas de cooperación como las becas de Fundación Carolina (para estudios de posgrado de latinoamericanos en España) también juegan un rol complementario. Un desafío común es que la oferta de plazas financiadas suele ser menor que la demanda de candidatos altamente calificados, generando competitividad y “fuga de cerebros” hacia países donde se ofrecen mejores condiciones. Afortunadamente, iniciativas regionales e internacionales (por ejemplo, Banco Mundial, programa Erasmus+ para Latinoamérica, etc.) están tratando de fortalecer la formación doctoral en estos países.
🤝 Abierto a colaboraciones profesionales, proyectos de investigación y consultas.
Si deseas más información o tienes una propuesta, puedes escribirme directamente a: contacto@empleables.com
📩 Para agilizar la comunicación, por favor indícanos tu nombre, correo electrónico y áreas de interés.