Aunque la mayoría de las convocatorias son genéricas (abiertas a cualquier disciplina siempre que el proyecto sea de calidad), conviene destacar particularidades o programas según áreas del conocimiento. Todas las ramas científicas –desde las ciencias naturales hasta ingenierías y ciencias sociales– cuentan con oportunidades de contratos predoctorales, pero algunas áreas tienen convocatorias específicas o preferencias en ciertos programas:
- Biomedicina y Ciencias de la Salud (Medicina, Biotecnología, Bioquímica): El área biosanitaria suele beneficiarse de convocatorias especializadas. En España, las becas PFIS del ISCIII están dirigidas exclusivamente a biomedicina (investigación en salud), financiando tesis en hospitales, institutos de investigación sanitaria, centros de biología molecular, etc. Otras fundaciones médicas otorgan ayudas predoctorales en temas concretos (cáncer, cardiología, neurociencias); por ejemplo, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) concede contratos predoctorales en oncología anualmente. Asimismo, centros de excelencia biomédica como el CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares) o el CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) ofrecen programas de doctorado propios para captar jóvenes investigadores, a menudo en colaboración con becas La Caixa, contratos FPI vinculados a sus proyectos o convenios con universidades. A nivel internacional, abundan programas para áreas de salud: el Wellcome Trust británico financia PhD fellowships en biomedicina global, los NIH en EE.UU. reciben doctores extranjeros mediante becas Fogarty, etc. En América Latina, áreas como biotecnología y medicina suelen ser consideradas prioritarias (por ejemplo, CONACYT México asigna becas específicamente para especialidades médicas y áreas de biología). En Argentina, CONICET incluye dentro de sus Temas Priorizados varias líneas de salud y biotecnología, orientando muchas de las becas a estas disciplinas de alto impacto socioeconómico.
- Ciencias Químicas: La química (incluyendo química física, orgánica, bioquímica) está presente en multitud de proyectos y por tanto en las convocatorias generales FPI/FPU. Además, existen institutos punteros en química (por ejemplo, el Instituto de Investigación en Química Catalán ICIQ, el Instituto de Química Física Rocasolano del CSIC, etc.) que suelen conseguir varias posiciones predoctorales financiadas cada año. Algunas convocatorias de centros de excelencia (Severo Ochoa) en química ofrecen contratos para doctorandos en sus líneas estratégicas. Por otro lado, el sector industrial químico participa en programas de doctorado industrial: grandes empresas de materiales, energía o farmacia cofinancian tesis en química aplicada. Un caso ilustrativo fue el CIEMAT en España, que incluyó plazas para licenciados en químicas dentro de sus contratos predoctorales en energías y medioambiente. Internacionalmente, áreas como química sostenible, química medicinal o ciencia de materiales cuentan con redes doctorales específicas (p.ej. redes MSCA sobre baterías, materiales nanoestructurados, etc., donde químicos e ingenieros son formados conjuntamente). En América Latina, la química está agrupada bajo Ciencias Naturales en las becas (CONACYT la incluye con biología en “Biología y Química”) y suele haber financiamiento para tesis en química ambiental, alimentos, petroquímica, etc., dado su vínculo con industrias locales.
- Física y Astronomía: Las ciencias físicas han sido históricamente prolíficas en formación doctoral. En España, muchos institutos del CSIC y centros universitarios de física teórica, óptica, astrofísica, etc., cuentan con múltiples contratos predoctorales asociados a proyectos nacionales o europeos. Por ejemplo, el IFT (Instituto de Física Teórica) o el IFCA (Instituto de Física de Cantabria) suelen reclutar doctorandos vía FPI/FPU y proyectos internacionales. Destaca el caso singular del Institut de Astrofísica de Canarias (IAC) que, además de FPI, tiene sus propias becas de posgrado para astrofísica (gracias a fondos del gobierno canario). A nivel europeo, la física se beneficia de grandes consorcios: el CERN ofrece cada año posiciones de PhD Student para colaborar en experimentos de física de partículas (con contrato de ~3.800 CHF mensuales durante 3 años), y redes Marie Curie en temas como física cuántica, fotónica, materia condensada o astrofísica proporcionan decenas de plazas. Muchos laboratorios europeos (alemanes, franceses, etc.) publican ofertas de “PhD position in Physics” abiertamente, financiadas por sus proyectos del ERC o de agencias nacionales. En América Latina, astronomía y física nuclear son áreas con becas específicas en países como México (hay convenios con observatorios internacionales) y Brasil (el Laboratorio Nacional de Luz Sincrotrón atrae doctorandos). No obstante, la mayoría de aspirantes latinoamericanos en estas ramas buscan financiamiento en el exterior, aprovechando programas de movilidad (por ejemplo, becas ALMA-CONICYT para astrofísicos chilenos, o las ya mencionadas de Fundación Carolina para doctorados en ciencias básicas).
- Matemáticas y Computación: Las matemáticas puras y aplicadas, así como la informática y ciencias de la computación, también cuentan con oportunidades crecientes. En España, tradicionalmente las matemáticas obtenían menos plazas FPU/FPI proporcionalmente, pero esto ha ido cambiando con la valorización del análisis de datos, inteligencia artificial, etc. Institutos dedicados como el ICMAT (Instituto de Ciencias Matemáticas, centro mixto CSIC-UAM) ofrecen contratos predoctorales a través de proyectos de excelencia (Severo Ochoa) y redes internacionales. De hecho, el ICMAT ha coordinado redes Marie Curie para formación de matemáticos en áreas como geometría o teoría de números. En el ámbito de la inteligencia artificial y big data, se han lanzado convocatorias doctorales específicas: la AEI en 2021 sacó un programa de Proyectos en IA que incluyó plazas de doctorado enfocadas en esta temática prioritaria. Además, las empresas tecnológicas demandan doctores en computación, lo que ha impulsado programas industriales: por ejemplo, en Francia muchas tesis CIFRE son en informática, y en España se ven doctorados industriales en colaboración con empresas de software, robótica, telecomunicaciones, etc. Las matemáticas financieras o estadísticas también reciben apoyos vía becas en departamentos universitarios (algunas en co-tutela con instituciones extranjeras). En Latinoamérica, países como Cuba y Venezuela solían tener fuertes escuelas de matemática con formación local (aunque actualmente con limitaciones); en contraste, Brasil ha desarrollado polos de investigación en matemática aplicada (IMPA en Río ofrece becas internas de doctorado). Es común que talentos matemáticos latinoamericanos obtengan becas para doctorarse en EE.UU. o Europa, ante la escasez de plazas locales, pero iniciativas regionales (como becas de la OEA o programas de movilidad Alianza del Pacífico) están apoyando áreas STEM incluyendo math/computing.
- Ingeniería y Tecnologías: Las ingenierías (civil, industrial, electrónica, química, mecánica, etc.) y las ciencias aplicadas suelen vincularse con proyectos más directamente relacionados con sectores productivos. Por ello, muchas oportunidades vienen de la mano de proyectos colaborativos o doctorados industriales. En España, por ejemplo, el programa Doctorados Industriales ha financiado tesis en ingeniería automotriz, energías renovables, smart cities, etc., donde el estudiante investiga un problema práctico de la empresa para su tesis. También los Centros Tecnológicos (como Tecnalia, AIMEN, ITQ, etc.) contratan personal predoctoral para desarrollar proyectos I+D de interés industrial, a menudo con cofinanciación pública. A nivel europeo, disciplinas como ingeniería aeroespacial, nanotecnología, materiales avanzados o ingeniería química cuentan con Joint Doctorates y redes de formación: por ejemplo, consorcios Erasmus Mundus ofrecen doctorados conjuntos en fabricación avanzada o en energías sostenibles con plazas para latinoamericanos. En Estados Unidos (por mencionar un contexto global), muchas empresas e incluso el ejército tienen programas para que empleados cursen el PhD (p.ej., Sandia National Labs financia ingenieros para doctorados). En Latinoamérica, las ingenierías reciben apoyo a través de becas nacionales generalistas, pero países como Colombia han identificado áreas TI y de ingeniería como prioritarias en sus convocatorias (incluso orientando créditos-beca para que ingenieros se formen en el exterior en campos como nanotecnología o telecomunicaciones).
En resumen, todas las áreas científicas tienen cabida en los contratos predoctorales, si bien algunas disciplinas cuentan con convocatorias dedicadas o con mayor número de plazas en determinados programas. Conviene que el aspirante identifique si su campo de interés tiene programas específicos (por ejemplo, salud con PFIS, ingeniería con doctorados industriales, etc.) y así aproveche esas vías además de las generales. En cualquier caso, la tendencia global es fomentar la investigación interdisciplinar, por lo que muchos contratos predoctorales actuales se enmarcan en proyectos que combinan varias áreas (p.ej., bioinformática une biología y computación, materiales híbridos unen química y física, etc.). Esto amplía las posibilidades para candidatos de diversa formación, siempre que se ajusten al perfil demandado por cada convocatoria.
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